Recuperando la locomoción natural (III) Me descalzo

Cuarto día (14 Enero)

Ruta larga habitual (mixta asfalto-tierra de 8km) corriendo a ritmo suave y caminando en las subidas fuertes (resfriada y con conjuntivitis es mejor ser prudente, no quiero que me bajen las defensas). Me cuesta mantener la técnica de carrera correcta al principio pero a los dos kilómetros empieza a salir natural. La clave: relajarse, abrir bien los dedos y recoger el pie rápido. Un poco patosilla en las bajadas porque… no veo un pijo con los ojos llorosos 😛 Igual por eso se me han cargado un poco de más los soleos, no lo sé. Me sufre más el medio-pie y noto que se queja en la última parte de la carrera (por tierra), imagino que se debe a que lo he apoyado más y eso es muy buena señal. En el último tramo, ya por asfalto, me animo a hacer lo que tendría que haber hecho hace mucho tiempo ¡fuera zapatillas! Para hacer una buena primera sesión descalcista me decido por hacer una pirámide de dificultad (muy fácil, fácil, difícil, fácil): primeros 250m por losas lisas anchas (bajada), 250m por adoquines (recto), 300m por camino empedrado cada vez más irregular (bajada) y por último, unos 200m de adoquines de nuevo (subida). Con calcetines, eso sí, pero ya es algo 😉

PD: Sorprendentemente, el miedo al ridículo y al qué pensará la gente con la que me cruzo mientras corro zapatillas en mano y perros al cinto es lo de menos. Lo peor es sentir el abrumador peso de la desaprobación materna, no sólo de la mía, sino la de todas las madres del universo… mientras disfruto de mis primeras zancadas no puedo evitar oír en mi cabeza esa frase indignada que tantas veces me ha dedicado mi sufrida madre: “¡¿qué haces descalza?! ¡Ponte las zapatillas/calcetines inmediatamente!” Lo siento mama, pero no :__)

Quinto día (16 Enero)

Toca metabólico de resistencia puro y como siempre, dado que nadar o remar está fuera de nuestro alcance actualmente, nos vamos a correr. Más o menos 20 minutos de ruta mixta asfalto-tierra con agujetas en los tobillos de la carrera paleo del día anterior (como la hicimos indoor, más que carrera es descansar corriendo en el sitio totalmente descalza) y como preveía, salir a correr un ratito era justo lo que necesitaba para despedirme de ellas. La bajada pronunciada por asfalto del principio de la ruta que habíamos elegido para hoy es una de las partes más complicadas para mí ahora que corro con las Newfeel, afortunadamente parece que avanzo bien con la técnica de carrera nueva y cada vez la bajo mejor (menos chancleteo, menos taloneo y apoyando más el mediopié). El resto de la ruta bien, notando las agujetas pero sin sufrir lo más mínimo. Por la tarde ya ni rastro de agujetas: ¡hasta nunki! XD

Sexto día (18 Enero)

De nuevo metabólico de resistencia puro. Esta vez son diez minutos y decido empezar con cuesta de asfalto totalmente descalza. Son unos tres minutos de espabilar a mis pies con las losas irregulares de la calle y los pequeños tramos de carretera que cruzo, pisando semillitas de árboles, piedrecillas y sabediós qué más… y las noto todas >_< (al principio el pie está sensible y el sistema nervioso se sobresalta con cualquier cosa pero tras unos minutos se habitúa y ya no molesta la irregularidad del firme, de hecho puedo pisar tierra con piedras sueltas sin sentir incomodidad alguna). Perros al cinto y zapatillas en mano llego a la zona rural, me calzo y sigo corriendo un par de minutos más por tierra, vuelvo al asfalto, me descalzo y acabo los cinco restantes en comodísimas losas lisas y anchas. Noto algo de dolor al apoyar el pie derecho pero no logro identificar exactamente donde ni por qué. Quizá sea sobrecarga (el día anterior también corrí unos diez minutos con las Newfeel por asfalto para no perder el metro), habrá que bajar el ritmo un poco.

Séptimo día (20 Enero)

Los ratos de correr de la ruta de trekking de ayer no los considero pero ahí están… (andar, en según qué tramos y con dos atletas peludos a veces es… demasiado aburrido :P). En la programación tenemos una carrera paleo con, entre otros, 70 sprints de 5m (más o menos, lo que hago es 5 segundos de correr a tope, parar y andar otros 5 segundos para de nuevo arrancar y correr otros 5 segundos, 70 veces) y cómo no puede ser de otrra manera, los hago con las Newfeel y por tierra. Nada más empezar percibo peligro (si tengo que correr a tope no puedo poner el 100% de mi atención en el perfil y en la técnica de carrera) y para evitar desastres elijo el tramo más llanito y despejado que puedo para hacer ahí mis 70 acelerones. A partir de ahí coser y cantar… hasta que llega el último, en donde la mente anticipa el final, pierde disciplina y el cuerpo percibe con total claridad el rigor metabólico del ejercicio al que le estoy sometiendo y responde con todo su amor: nauseas y esfínteres intentando relajarse donde no deben. Sensaciones poco apetecibles, desde luego, pero apenas se alargan unos segundos y enseguida vuelvo a estar lista para seguir con los ejercicios programados.

Octavo y noveno día (22 y 23 Enero)

Metabólico progresivo subiendo la intensidad de la carrera del 50% de mi intensidad personal hasta el 80%. Descalza en el primer tramo, por asfalto y con las Newfeel en los dos siguientes, por tierra. En total unos diez minutos de carrera, así que no mucho que contar.

Metabólico puro y me decido a salir descalza de casa (en calcetines, que la calle está sucia). Se supone que unos 20 minutos corriendo, por asfalto. Es la primera vez que corro tanto tiempo seguido descalza, así que mis plantas de los pies lo notan. Nada, a fortalecerse, bonitas 😛 El dolorcillo al apoyar el pie derecho sigue ahí desde el momento en que empiezo a correr (con el izquierdo nada). Recuerdo que cuando empecé a correr siempre acababa con dolor en la zona lumbar derecha, hasta que me habitué y desapareció. También sé por experiencia que tras una tirada larga los músculos que me acaban más cansados son los del lado derecho… de hecho, tuve que empezar a variar el apoyo casi al final de mi ruta habitual, sobre la izquierda, para evitar que la derecha se me sobrecargara y me dolieran los del derecho. Hace ya bastante que esto no me pasa, pero ahora, con una técnica de carrera distinta y músculos distintos implicados, pues supongo que no es de extrañar que reaparezcan estos problemas. Imagino que se debe a que genero de forma natural una compensación para mis defectos estructurales de columna haciendo más fuerza con el lado derecho que con el izquierdo. Iremos observando…

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