Rutina

Nuestros horarios no suelen coincidir, por ello, la mayor parte de días hacemos vidas bastante separadas.

La que curra de tarde intenta madrugar y estar fuera de la cama antes de las ocho. Dependiendo de quien sea, pasará más o menos tiempo con un café delante del ordenador hasta que se anime y se ponga a hacer tareas de la casa o bien directamente se lance a acometer el WOD (el entreno que toca ese día). Dicho entreno suele requerir unos 20-45 minutos (de media), una vez acabado toca irse de paseo con los bichos (a veces corriendo, aunque normalmente andando), el cual suele durar mínimo una hora. Al volver suele ser ya la hora de ir haciendo la comida y comer. Entre eso, tomar otro café y prepararse para ir al curro (saliendo de casa con antelación para realizar el trayecto sin llegar tarde), se acaba la mañana y prácticamente el día. Todo esto aderezado con mayor o menor estrés según el horario laboral (que en ambos casos es variable) y la capacidad de organización/previsión de cada cual. Y digo que se acaba el día porque tras 6-8 horas de curro y el desplazamiento a casa, el día no da para más que llegar y cambiarse de ropa, cenar (a veces aprovechando para ver mientras un capítulo de alguna serie) y si no es muy tarde (nunca más allá de las once y acabando siempre sobre las doce), jugar a algún videojuego o leer antes de ir a la cama.

La que curra de mañana, madruga más, se toma un café y se pira al curro. Vuelve (más o menos tarde), y dependiendo de quien sea, la hora y los ovarios que le eche ese día, hace el WOD en ayunas (si no, después de comer), come y descansa un rato hasta que se anima a ponerse con las tareas de la casa o se le hace la hora de darles el paseo de la tarde a los perretes, que suele ser más corto que el de la mañana. Al volver ya suele ir siendo la hora de irse poniendo a preparar la cena.

Los días que coincidimos, básicamente hacemos lo mismo pero juntas y los chuchos sufren más porque el paseo de la mañana o la tarde es más breve (o más temprano/más tarde).

Cuando tenemos suerte y nuestro día libre coincide, lo intentamos invertir en tres cosas: una ruta de senderismo larga por la mañana, una tarde de compras y una cena tempranera fuera de casa. El tiempo que resta sólo da para sacar a los perros, prestarles un rato de atención y si es pronto, jugar a algún videojuego o leer antes de ir a la cama. Muy, muy esporádicamente quedamos con alguno de los pocos amigos que tenemos cerca, por la mañana o por la tarde, intercambiándolo por la ruta, las compras o la cena fuera.

Anuncios