Nosotras

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Somos dos chicas, recién estrenada la treintena y pareja estable desde hace siete años (aunque nos une la amistad desde el 2003, año en que empezamos la carrera de Biología y nos conocimos). Cualquiera que nos hubiera conocido en aquella época nos habría calificado rápidamente como frikis, heavys, naturalistas, ecologistas y aficionadas al senderismo. El que tuvo, retuvo y mucho de esas rígidas clasificaciones aún se podría ajustar a nosotras actualmente… pero ni mucho menos nos puede definir por completo. Y es que con los años hemos cambiado mucho y aquellos gustos, aficiones e intereses de entonces se han ido diluyendo, diversificando, ampliando… y en definitiva, volviéndose cada vez menos pasionales.

Ambas somos de Alicante, de la millor terreta del mòn, aunque cada una de una punta. Tras acabar la carrera y vernos sin opciones laborales en nuestro campo, llevando ya un tiempo viviendo juntas, decidimos invertir tiempo, esfuerzo y ahorros en adquirir formación y experiencia en un ámbito diferente: el mundo del perro, con la finalidad de poder dedicarnos de forma profesional en algo relacionado. Escogimos el adiestramiento comercial y la modificación de conductas indeseables y explotamos esta opción laboral durante algunos unos años, ofreciendo nuestros servicios a domicilio en toda la provincia. No fue tan rentable como hubiéramos deseado, ni en el ámbito económico ni en el personal, así que, antes de que las deudas nos terminaran de asfixiar decidimos abandonar dicha opción y buscar aguas más tranquilas en el mercado laboral actual.

Siempre nos habíamos sentido atraídas por Cataluña y, ante la falta de opciones laborales en nuestra esquilmada y maltratada Comunidad Valenciana decidimos emigrar y probar suerte aguas arriba. Gracias a una amiga común que nos ofreció una habitación libre en su piso de alquiler de forma desinteresada, una de nosotras pudo estar un tiempo haciendo entrevistas y buscando trabajo en Barcelona ciudad mientras la otra quedaba en Alicante cuidando de los niños (dos perros y una gata) y seguía pagando deudas y ahorrando lo posible gracias a su recién estrenado puesto como dependienta en unos conocidos grandes almacenes dedicados al deporte (contrato muy celebrado entonces, pero por otra parte, temporal y precario como todo lo que por allí, con infinita suerte, se puede encontrar).

Meses después, la emigrante encontró trabajo estable como dependienta en un pueblecito encantador del Baix Llobregat y entonces empezó la complicada búsqueda de piso propio de alquiler en la zona. Costó lo suyo y requirió ayuda familiar y engorrosos trámites, pero se logró y al fin pudimos reunir a la familia. Poco después y ya bien establecidas, otro contrato estable (aunque a tiempo parcial) se sumó a la unidad familiar y empezó nuestra vida tal y como es ahora.

Llevamos ya casi un añito en esta humilde morada. Humilde por pequeña (55m2) y por edad (construcción del 66), aunque reformada, recién pintada y equipada en su día con lo mínimo para entrar a vivir… en tienda de campaña, claro 😛 (sin muebles, cama, ni nevera, los primeros días fueron algo difíciles, pero mereció la pena ya que actualmente casi todo lo que hay en el piso es nuestro y está a nuestro gusto…). Tenemos justo el espacio y los muebles/cachivaches del hogar que necesitamos para nosotras y los bichos, por lo que recibir y alojar visitas nos resulta muy complicado y, en todo caso, las que han pasado unos días en casa no lo han hecho con comodidad.

Desde que nos fuimos a vivir juntas hemos vivido de alquiler y ya van unas cuantas mudanzas y si algo hemos aprendido al respecto es que tener pocas pertenencias facilita la tarea (de vivir de alquiler y de mudarse). Menos es más. Menos es más espacio, más luminosidad, más claridad, más fácil de limpiar, más sencillez, más tiempo libre, más libertad…

Por eso tenemos lo justo e intentamos no acumular nada que no vayamos a usar con frecuencia, que no sea vital por algún motivo de peso. Pasar de la acumulación obsesiva y la filosofía de que “el que guarda siempre encuentra” al minimalismo ha requerido un proceso de maduración y evolución personal enorme… pero sin duda merece la pena el tránsito.

Nuestro estilo de vida actual podría definirse como “sano, monótono y poco social”. Con nuestras respectivas ocupaciones laborales, tenemos poco tiempo libre y el que tenemos lo invertimos básicamente en tres áreas: ejercicio físico/alimentación, atención/cuidados de nuestros compañeros peludos y tareas del hogar. Esto nos deja muy poco margen para las relaciones interpersonales y es un tema que nos preocupa bastante, porque la socialización es una necesidad básica en nuestra especie que sabemos no estamos cubriendo adecuadamente. Tampoco invertimos apenas tiempo en otras aficiones personales más allá de las ya mencionadas.

Bueno, pues ya estamos más o menos bien presentadas. Si tras la lectura de semejante tocho aún tienes interés en conocernos mejor, aquí tienes enlaces a entradas sobre…

Y nada más por aquí. Ahora, si te pica la curiosidad y quieres saber por qué nace este blog, te lo contamos en POR QUÉ.