Lidiando con la insatisfacción vital

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Claramente desnortada

Me encuentro un tanto desnortada últimamente. Siento que voy un poco tambaleándome, avanzando sin ton ni son y algo “aturullada” por dentro. No estoy siendo nada “productiva” en esto de vivir y tengo la sensación de que no aprovecho lo suficiente el privilegio de la existencia. Vamos que siento insatisfacción vital.

Esta sensación es una potente señal y ante ella creo que todos reaccionamos con la misma urgencia: “necesito cambios en mi vida”.

Hay quien se siente tan atrapado en una vida insípida que rompe con todo y comienza de nuevo, en otro lugar, con otra ocupación, con diferente compañía… No me cabe duda que este método es útil para remediar la insatisfacción vital y funciona… pero sólo a corto plazo. Cambiar las circunstancias externas (nuevo trabajo, nuevo hogar, nuevas compañías…) suele solucionar el problema durante un tiempo… hasta que se pasa la novedad, te habitúas y otra vez caes en la insatisfacción. Y vuelves a necesitar introducir cambios en tu vida (coche nuevo, un hijo, una mascota…) o a romper con todo otra vez y “cambiar de aires”. Hay quien se pasa la vida dando tumbos buscando unas condiciones externas ideales en las que ser feliz y sentirse satisfecho.

Hasta el momento, nunca ha sido ese mi ideal de modo de vida. No me interesa. Me atrae más la estabilidad e invertir más sabiamente mi tiempo, mi energía vital y mis recursos personales.

Pero por otro lado, creo que es importante no desatender las señales y fluir. Es algo que he aprendido por experiencia personal y ajena: estancarse, obviar u esconder las propias necesidades insatisfechas y seguir adelante sintiéndonos “atrapado/as” en la forma de vida que llevamos sólo conduce al caos, interno y externo. Es insostenible.

¿Y entonces qué? Te preguntarás. Si la insatisfacción vital es una señal que no conviene desatender y ésta nos reclama cambios, pero cambiar nuestra realidad externa sólo es una solución temporal, poco rentable, que nos devolverá al mismo punto más tarde o más temprano… ¿qué cambiamos entonces? Pues la realidad interna, ni más ni menos.

Yo me declaro estoica. La solución no es cambiar las circunstancias externas para encontrar aquellas ideales en las que nos sintamos satisfechos y felices. La solución es cambiar uno/a mismo/a para ser capaz de sentirse satisfecho y feliz en cualquier situación o circunstancia. No me refiero a resignarse, ni a estancarse y aguantarse con lo que hay… (¡eso no es fluir!), sino a cambiar por dentro para lograr independencia de lo externo, para estar bien por dentro pase lo que pase por fuera.

A mi entender, esta es la solución más rentable y útil para atender a la llamada de la insatisfacción vital sin caer en la pescadilla que se muerde la cola de romper con todo y empezar de nuevo.

Así, tras reflexionar un poco al respecto de mi insatisfacción, encuentro que posiblemente me ayude concentrarme en:

1. Disfrutar más y aprovechar mejor lo que tengo.

– Buscar activamente y explotar el bienestar que me pueden proporcionar los recursos de los que dispongo en mayor grado (aprovechar más los beneficios potenciales de lo que tengo) pero sin apegarme a ello (sin sentir miedo a perderlo o a dejar de contar con ello).

2. Eliminar limitaciones internas y librarme de cargas innecesarias que me impiden disfrutar/aprovechar lo que tengo.

– Redoblar esfuerzos para no caer en distorsiones cognitivas atendiendo al máximo a la razón y la lógica.

– Desresponsabilizarme y despreocuparme para poder disfrutar de dichos beneficios y del bienestar que pueden proveerme los recursos de los que dispongo, sin caer en la desconexión emocional, la falta de sensibilidad o la desvinculación hacia los demás.

3. Economizar fuerzas e invertirlas sabiamente, evitando errores y pasos en falso.

– No actuar por inercia (sin un fin que realmente justifique mis actos), reflexionar bien antes de hacer nada y guiarme ante todo por la prudencia, la simplicidad y la practicidad.

Hasta aquí llego por ahora, esta es la hoja de ruta que me he diseñado, de momento, para avanzar hacia una mayor satisfacción vital.

Ahora viene la parte difícil… llevarlo a la práctica. De momento tengo algunas ideas, voy a intentar:

– Empatizar sin simpatizar.

– Mostrar comprensión y solidaridad sin implicarme más de lo que entienda conveniente.

– Ser de ayuda (o como mínimo no estorbar ni poner dificultades) centrándome lo máximo posible en el presente y el tiempo más inmediato.

– Desatribuirme responsabilidades autoimpuestas o impuestas externamente que no me compensan.

– Disminuir mi grado de control, vigilancia y alerta al respecto de todo aquello que no sea vital.

– Potenciar mi espontaneidad en ciertos ámbitos.

– Querer incondicionalmente.

– Valorar y ser más consciente de las bondades/recursos que tengo y disfruto a la vez que reduzco la relevancia de lo negativo y/o las ausencias.

– Ser más activa (y creativa) usando los recursos de bienestar de los que dispongo.

– No hablar de más (o hablar por hablar), no decir cosas de las que me pueda arrepentir sin un buen motivo (a poder ser altruista).

– No complicar las situaciones con acciones irreflexivas.

– Si he de actuar, preferir siempre la opción más simple y/o práctica.

(…) Pendiente de revisión y ampliación.

Son bienvenidas y agradeceré tanto propuestas y sugerencias como opiniones y experiencias personales ¡tú que me lees eres un recurso de la hostia que seguro que podría explotar más y mejor!😛

Ruta circular Valles del Ara, Ordiso y Otal – Pirineo Aragonés

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Dificultad: Media-Alta, por duración y desnivel. No hay pasos complicados aunque parte transcurre fuera de sendero o con éste muy degradado.

Distancia: Aprox. 20 km

Desnivel acumulado: 950 m

Tiempo: Aprox. 7 horas en movimiento

Track: Con variaciones http://ca.wikiloc.com/wikiloc/view.do?id=4814524

Amanecer en mitad del valle de Bujaruelo y echar a andar con todo el día por delante en la montaña hizo que, automáticamente, casi olvidásemos lo duro que había sido establecer el campo base en el camping del refugio (algunos detalles chungos sobre el camping de San Nicolás de Bujaruelo en próximas entregas).

Para nuestro primer día habíamos planificado la ruta más larga de todo el viaje, para cogerla con más fuerzas y tener días de sobra para recuperarnos de cara a la otra ruta más dura del viaje (el valle de Ordesa). Una circular de unos 20 km que, partiendo del mismo refugio, nos permitiría adentrarnos hacia la cabecera del rio Ara y visitar los tranquilos valles cercanos de Ordiso y Otal.

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La “playa” de San Nicolás de Bujaruelo, solitaria y tranquila en la fresca mañana

Salimos del refugio de Bujaruelo cuando los primeros rayos de sol entraban en el valle (a eso de las diez de la mañana). Cruzando el puente de San Nicolás, cogimos el GR11 en dirección a Ordiso y los baños de Panticosa. La primera parte de la ruta transcurre por los prados y bosques junto al río Ara, pudiendo hacerse por el margen derecho (sendero) o izquierdo (pista), ya que ambos se van a unir en el puente de Ocins, antes de que el Ara se estreche entre paredes de roca.

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Dispuestos a darlo todo

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Poza increíblemente apetitosa en el puente de Oncins

Con pena nos separamos de la maravillosa poza pensando en volver si teníamos tiempo en los próximos días para darnos un baño (no llevábamos ni una hora de camino y quedaban muchos kilómetros por delante) y empezamos la subida hacia el puente de Ordiso y la cabecera del Ara. La pista sube sin tregua entre el abetal para llevarnos a un estupendo mirador sobre los valles de Otal y Bujaruelo, que alcanzamos en unos quince minutos. A mitad de la misma encontramos el desvío hacia el puente colgante de Burguil, donde se escuchaba  mucho alboroto de gente bañándose o iniciando el descenso del río, así que decidimos no bajar.

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Valle de Bujaruelo con el Mondarruego al fondo

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Valle de Otal con la sierra de Turbión y el pico Otal al fondo

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Uno de los puntos más bonitos de todo el viaje. Empezamos fuerte

Tras un buen rato llaneando, el valle se vuelve a abrir para dar paso a la parte alta del Ara y la confluencia con el valle de Ordiso. Este es un lugar bucólico, muy fácil de alcanzar, y encontramos varios grupos de gente disfrutando de los remansos del río.

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Entrada al valle de Ordiso

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Valle de la cabecera del Ara, con el Vignemale al fondo

Hasta aquí la ruta había sido maravillosa, pero obviamente no podíamos conformarnos con sólo esto, así que nos adentramos en el valle de Ordiso, todo el rato por encima de los 1600 metros. A partir de aquí abandonamos todo sendero señalizado, así que tuvimos que empezar a consultar el track para saber qué sendero teníamos que coger, ya que el valle es mucho más cerrado de lo que parece, esta lleno de senderos de la gente que pasea por allí y sobre todo de las vacas, y es un poco confuso.

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Adentrándonos en el solitario valle de Ordiso

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Pose chachi en el punto donde vimos nuestra primera marmota ^^

No es un camino muy frecuentado y está bastante invadido por la vegetación y el barro y otros tipos de productos naturales del campo (mierda de vaca, por si alguien no lo pilla). Después de una hora de andar hacia el circo a pleno solete, en una vegetación cada vez más alpina y viendo como tristemente el río dejaba de llevar agua, llegamos al circo de Ordiso.

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La alta montaña en Septiembre, señores, más vale esto que la nieve

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Circo de Ordiso, imponente pero sequito

En este  punto debíamos abandonar el sendero (que nos habría llevado a los pequeños ibones de Ordiso pasando junto a una espectacular cueva), cruzar el río y comenzar a remontar por la ladera sur del valle hasta alcanzar el collado de Ordiso, que divide los dos valles a 2200 metros de altitud. Una gran cantidad de vacas y terneros reposaban al sol justo en la zona más indicada para comenzar la ascensión,  siguiendo el track. Como es lógico, las rodeamos para no asustarlas, ya que habitualmente reaccionan con bastante más desconfianza hacia los perros que hacia las personas, de manera que acometimos la agreste ladera un poco más hacia el sur de lo indicado, y nuestra deriva entre trochas de vaca no hizo si no alejarnos aún más de la ruta indicada.

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Eso sí, las vistas mu bonitas

A los quince minutos o así de caminar campo a través por la ladera pinchuda, nos detuvimos en la última (y única) sombra de una roca (aproximadamente a la una y media del mediodía), el sol pegaba con rabia y se nos acababa el agua. La grandísima cantidad de ganado y sus desechos nos hizo desistir de coger agua en la parte alta del circo, ni siquiera haciendo uso de las pastillas potabilizadoras.

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La sombra única

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Imágenes que no reflejan la dura realidad

Nos quedaba un buen rato de subida dura y probablemente otro equivalente de bajada, también expuesta al sol, es decir, sin poder parar a comer y descansar, pero pensamos que iba a ser mucho peor tener que hacerlo a las tres de la tarde y haciendo la digestión, así que continuamos la ascensión.

La subida fue penosa y muy larga, interminable. Quizá si no nos hubiésemos desviado del track habríamos ido más directas y por sitios un poco menos incómodos de andar, pero aunque intentamos corregir el rumbo, sólo nos encontramos con algo que parecía pisado por personas casi llegando al final. Los múltiples caminitos de vacas no hacían si no despistarnos en nuestra ascensión, no sabiendo si decidirnos por la agotadora subida entre las rocas del barranquillo que intentábamos seguir, o la cansina ladera de roca y pinchos por la que parecíamos no avanzar, teniendo que escoger sabiamente donde poner nuestros desprotegidos pies para no colarlos en un hoyo traicionero. Y un calor…

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Y, cuando parece que ya has llegado, aún queda otro tanto

No fue muy divertido, pero no fue tan malo como para que, una vez llegamos al collado a 2230 metros, bordeamos más vacas y disfrutamos de las vistas, no nos diera el pequeño subidón por la proeza realizada y se nos pasara bastante el cansancio y el mal humor. Optamos por no subir hasta el pico Ordiso, aunque quedaba a unos metros, por la imposibilidad de descansar por allí.

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Estas echaron a andar y chino chano se plantaron en el fin del mundo

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Como digo, de relativo buen humor

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Muy lejos, muy alto, y nada atractivo: el mítico Vignemale

Entonces comenzó la bajada hacia el valle de Otal, que se veía muy muy lejos y, tal y como esperábamos, con una total ausencia de resguardo hasta muchos metros más abajo. Para hacer la bajada, contaba con varias opciones procedentes de diversos tracks, pero consideré que, aunque fuera más larga, seguir el sendero “oficial” de gran recorrido nos resultaría más sencillo y menos arriesgado y cansado. Así que, descendiendo levemente, nos dirigimos hacia la cabecera del valle, equivocándonos nada más empezar por culpa de otro sendero de vaca, que son mucho más evidentes que los de personas…

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Paisaje un poco desolador con el circo de Otal y la sierra Tendeñera al fondo

Una vez corregimos y nos encontramos con las primeras indicaciones del GR, fui comprobando el track cada pocos minutos, pero Estefa, que iba con el turbo para intentar llegar a una sombra lo antes posible, más que nada por los perros que empezaban a venirse abajo, me sacó bastante delantera. Puñetera casualidad que, justo en un punto donde debíamos girar de nuevo hacia la cabecera del valle para descender por otro lado, había unas 15 vacas con varios terneros justo en mitad del camino. En varios puntos del camino, de hecho. Estefa me manifestó que tenía que rodearlas porque una de las vacas estaba haciendo muestras bastante evidentes de agresividad, y yo le intenté trasmitir que lo hiciera, pero que luego tenía que girar a la derecha  y bajar porque el sendero giraba e iba por abajo. No me entendió. Cuando yo también conseguí pasar la amenaza vaca, comprobé con horror que había seguido caminando por un sendero (de vaca) en la misma dirección hacia la salida del valle (pero muchos muchos metros ladera arriba, apenas habíamos bajado del collado en realidad) y estaba ya muy lejos. Cuando la conseguí alcanzar, evidentemente hubo bronca por ambas partes (os ahorraré los embarazosos detalles y otros pormenores de nuestra relación personal) y decidimos dar la vuelta para retomar el sendero correcto. Podríamos habernos despeñado por la ladera como en este track, pero no estaba segura de dónde estábamos y yo no quise arriesgarme a encontrar alguna complicación insalvable y que fuera mucho peor en tiempo y dificultad.

En fin, muy malhumoradas y sofocadas volvimos con las vacas y, con dificultades y barro, las rodeamos, ahora por abajo. El sendero no era fácil de encontrar ni de seguir, no hay apenas marcas y está degradadísimo por las pisadas de los animales, el barro y la vegetación. Es comprensible toda nuestra confusión y desde luego, la considero una experiencia poco recomendable, al menos en esta época del año. Varios zigzags más después y, tras sortear algún otro grupo de vacas más y varios barrizales (o al menos esperas que sea barro eso blando y mojado en lo que, bajo los pastos secos, estás hundiendo el pie), llegamos a la pista en el valle de Otal, junto a la cabaña de la Paul. Habíamos tardado más de dos horas en bajar, sin comer, sin beber, y a pleno sol, y ni siquiera en la cabaña había una sombra en la que cobijarse.

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Muchos muchos pasos después

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Siempre me ha parecido que esta foto es un reflejo de nuestras almas cuando alcanzamos la pista

El río apenas llevaba agua tan arriba, así que tampoco nos acercamos mucho. Echamos andar por la pista lo más rápido posible, con la lejana visión de los abetos en la entrada del valle en el bello Bujaruelo, que nunca debímos haber abandonado. No me cabe duda de que el valle de Otal, en su tónica bucólica y pastoril, debe ser muy bello y entrañable para los visitantes que vienen paseando, especialmente en primavera, pero lo cierto es que, al menos en la época del año que nos tocó, lo vivimos como un infierno de torridez, pasto seco y caca de vaca. Todo muy degradado y para nada merecedor del esfuerzo que habíamos hecho.

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Salvo quizá por este gran momento😀

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Y Estefa jurando venganza a todas y cada una de las vacas que se le pusieron a tiro

A  eso de las cinco de la tarde llegamos al inicio del valle o collado de Otal, donde la pista cruza el rio sobre un pequeño puente, y alguien soltó las cosas y se fue al agua. Pero no tanto como yo. Fue un momento muy reparador y aunque no había agua para beber, el baño nos curó un poco de la deshidratación. A partir de este punto empezamos a adentrarnos en el bosque para bajar, a ratos por la pista y a ratos por el sendero, más empinado y pedregoso, hacia Bujaruelo, Y ya que estábamos, quisimos continuar hasta las orillas del Ara, para descansar en paz finalmente en un prado verde con aguas cristalinas.

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Valle de Bujaruelo desde Otal, foto complementaria a la de la mañana

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Cruzando el Ara

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Me morí y fui al puto cielo bajo la atenta y preocupada mirada de Hugh

Volvimos al camping refrescados y comidos (estábamos a 15 minutos) cuando se nos fue el sol (después de la insolación del día, el destemple que teníamos era épico). Agotaditos física y mentalmente, nos dimos una ducha calentita y purificadora y  nos retiramos a “cenar” o “seguir comiendo” y a dormir, esperando que las bellas imágenes del día fueran más fuertes que los momentos duros y las vacas no poblaran también nuestras pesadillas.

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Con las últimas luces del día sobre el Mondarruego, imagen que guardo muy mucho, me despido hasta que coja fuerzas para una nueva entrega de nuestras ya lejanas vacaciones.

 

Planificar tus vacaciones en la montaña (y no morir en el intento)

Seguimos luchando con denuedo contra la depresión post-vacacional, o mejor dicho, contra los nefastos efectos que podría llegar a tener de no ser por nuestros esfuerzos. La llevamos con más o menos dignidad, intentando no renegar excesivamente del trabajo, pero aquí nadie está exento del bajón de energía y la apatía a la que nos lleva el “duelo” por la pérdida de ese ser amado que es el tiempo de ocio y de aventura. Sólo nos queda contemplarla como proceso natural que es y, en la medida que nos lo permita, ir recuperando e incluso mejorando los hábitos que mantienen a nuestros neurotransmisores más o menos equilibrados, hasta que se aleje definitivamente tan naturalmente como vino.

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Los perros tenían mucho que recuperar física y mentalmente, pero no me cabe duda de que la vuelta a la rutina les dejó en un estado igual de catatónico que a nosotras.

Quiero adelantar que esta entrada es un batiburrillo en el que se han mezclado ideas que quería haber comentado antes de irnos de vacaciones (pero no lo hice por falta de tiempo y porque no es demasiado prudente compartir públicamente que te vas de vacaciones), con algunos aspectos del viaje en sí que no tienen demasiada cabida dentro de los próximos post que tengo pensado escribir con la descripción de las rutas. Y, aunque haya quedado un poco extraño, no quería dejar de compartir estas cosillas, para la posteridad y por si le son de utilidad a alguien, Además, espero que escribirlo me ayude a vencer el bloqueo creativo al que me enfrento tras la vuelta a la rutina y a mi jornada laboral de 40+ horas :S

A principios de año, después de nuestras minivacaciones de febrero en Alicante, decidimos que este año aprovecharíamos para visitar los Pirineos, antes de que a la vida se le cruce devolvernos al árido y lejano sur. Teniendo como tenía toooodo el largo verano de trabajo para planificar el viaje, es fácil imaginar que no fue hasta casi agosto que me puse con ello (en mi defensa diré que no fue hasta agosto que supe las fechas definitivas de mis vacaciones…). Inicialmente queríamos pegarnos el viaje padre, pasar entre 10 y 12 días fuera, acampar en diferentes sitios y visitar varias zonas. Vamos, ver mucho para sentir que habíamos aprovechado nuestras “largas” vacaciones al máximo.

Nos enfrentamos así a la primera de las decisiones. Hasta primeros de agosto mi idea era pasar dos o tres días en el pirineo catalán (Aigüestortes, principalmente) y después movernos hacia Ordesa y Monte Perdido para pasar el resto de las vacaciones allí. Sin embargo, cuando me puse a mirar rutas para hacer, decidimos que nos iba a salir más a cuenta pasar todas las vacaciones y ver todo lo que queríamos ver en Huesca que gastar 3 días (entre viajes, montar campamento, etc…) para ver el Llac de Sant Maurici y poco más.  Al fin y al cabo lo tenemos más cerca y, aunque tenemos muchas ganas de ir y conocerlo, la masificación y mercantilización del sitio también nos tiran bastante para atrás.

Una vez decidido que iríamos solamente a Huesca y que nos íbamos a alojar en el camping de San Nicolás de Bujaruelo (porque ¿quién va a quedarse en un camping de cuatro estrellas a pie de pueblo y a media hora de todos los sitios que queríamos visitar pudiendo ir a acampar en mitad de la nada en el puto último sitio habitado de España…?) vino la segunda decisión chunga.

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Refugio y camping de Bujaruelo. Con sus más y sus menos, lo cierto es que se ha ganado un hueco muy especial en nuestro corasonsito.

Y es que cuando uno se pone a mirar rutas por pirineos y descubre ese vasto mundo de  GRs y travesías, y ve tantas personas que han estado en todas partes, y te parece que “gente normal” se lanza a hacer tresmiles y rutas de más de 30 km… es difícil no sentirse “mediocre” por hacer lo que hace todo el mundo. Es difícil no volverse loco y caer en la tentación de querer hacer más de lo que uno puede.

Y lo que nosotras podemos, pese al entrenamiento físico, estaba condicionado por 3 cosas:

1º Los perros: En el momento en que decidimos llevarlos (que es siempre mientras podamos y ellos estén bien), ellos son lo primero y en función de su estado debemos planificar todo lo que hacemos. Afortunadamente, aún son adultos jóvenes y están bien entrenados, pero habiendo tenido ya alguna mala experiencia por no contar con su desgaste, decidimos ser prudentes. Rutas de más de 20 km casi entran en la categoría de maltrato, especialmente si se acumulan varios días y empiezan a aparecer heridas en las almohadillas, así que intentamos evitarlas.  Por otro lado, aunque son mucho más fuertes y hábiles que nosotras para algunas cosas, no pueden trepar paredes (generalmente) o subir cadenas o escalas de mano, así que cualquier pequeña trepa o paso delicado nos puede hacer tachar una ruta de la lista, por más que nos duela.

2º El minimalismo: Aunque fuimos extremadamente previsoras y cargamos el coche con todo tipo de calzado, nuestra primera opción siempre fueron nuestras queridas Fivefingers. No se puede hacer ni aguantar lo mismo con zapatillas minimalistas que con botas amortiguadas con 3 cm de suela,  y esto no es nada de lo que avergonzarse, al contrario. No sólo nos sentimos más cómodas, más seguras y “sentimos” y valoramos más lo que estamos haciendo, si no que directamente nos parece inapropiado hacer algo que en teoría no seríamos capaces de poder hacer. Preferimos no “doparnos” con protecciones para poder llegar más lejos, cosa que por otro lado comprometería nuestra salud muscular y articular y no contribuye a nuestro desarrollo físico real. Pero esto requiere mucha reflexión y madurez, es difícil desestimar la envidia y ser capaz de gestionar ese puñetero “con lo que me esfuerzo no es justo que yo no pueda hacer tal…”.

3º Disfrutarlo: A lo largo de más de diez años de andar juntas hemos tenido que superar más de una ruta con mala planificación o exceso de optimismo que, si bien no podemos decir que fuera mal (no en vano aquí estamos), es cierto que en algunos momentos el sufrimiento (físico y/o mental) ha superado al disfrute. Hace tiempo que  no queremos llegar a ese punto ni de extenuación ni de estrés y por tanto, decidimos evitar también rutas de mucho más de 20 km por nosotras, así como contar con tiempo suficiente para la recuperación física que pudiéramos necesitar. De esta manera, hacer menos si hacía falta, pero hacerlo bien: sin dolor, sin lesiones y sin agobios.

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Tanto por ver y tan pocas vacaciones al año :_)

Con todo y con eso, la menda fue a dar con una travesía relativamente facilita de 40 km (20 km cada día) que me enamoró. Desde San Nicolás de Bujaruelo hasta el Circo de Gavarnie (Francia), con noche en Gavarnie, y vuelta por el valle de Canau y el Ibón de Bernatuara, aquí la dejo. La experiencia tenía suficientes dosis de epicidad como para compensar la pequeña decepción que sentía por tener que someter mis ansias montañeras a las consideraciones anteriores, ¡además íbamos estar en Francia! (me hacía ilusión ir con Estefa) así que, tras hablarlo largo y tendido y rebatir muchos de los contras que encontramos, decidimos que podíamos atrevernos a hacerla.

Y entonces, cuando ya iba a reservar hostal en Gavarnie para la noche indicada, de pura coña descubrí que en todo el Parc des Pyrénées francés no se admiten perros. Ni sueltos, ni atados, ni en pintura, prácticamente. Me quedé de piedra y durante los siguientes días estuve investigando más a fondo y leyendo experiencias de gente que cumplía e incumplía dicha norma. Por lo visto, hay cierta permisividad en algunas zonas y hay visitantes que directamente se la pasan por el forro, pero también personas a las han llamado la atención o no les han dejado pasar a determinados sitios (no encontré referencias a multas, al menos). Aunque no esperábamos tener problemas en las zonas más altas, el circo de Gavarnie es la principal atracción turística del parque y, sinceramente, la idea de comernos un marrón después de 18 km de andar o que no nos dejaran acercarnos a la cascada, como que no nos apetecía demasiado.

Y sí, podríamos habernos arriesgado, pero nos pesaba bastante añadir otro contra más a una actividad con la que ya estábamos saliendo de nuestra zona de confort, y la posibilidad de tener problemas chocaba fuertemente con la condición 3. Pero principalmente cambiamos de plan porque nos pareció indignante la normativa (perros atados vale, porque la gente es imbécil y les deja hacer lo que les da la gana, pero ¿prohibidos a lo largo de kilómetros y kilómetros de montaña como si el mundo fuera suyo para vetarlo a su antojo…?). Un poco bochornoso en nuestra opinión, la verdad. Así que nos fastidiamos un poquito, pero elegimos discriminarles de la misma manera que nos estaban discriminando a nosotras. Ellos verán lo que hacen.

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La cascada más alta de Europa tendrá que esperar a que Francia cambie de idea… o a que nosotras no tengamos perros (mejor que espere sentada)

Después de tantos contratiempos (que lo son para alguien tan negativo como yo), unidos a mucha saturación y presión por el trabajo, los ánimos estaban un poco por los suelos, y la última semana nos demandó más esfuerzo de gestión emocional que de planificación. Además de la gestión de la frustración y el mal rollo que se estaba adueñando de las vacaciones, en mi caso fue muy importante y creo que merece la pena la reflexión, el control de las expectativas. Tantos meses esperando el viaje, tantos planes y tantas ilusiones puestas son peligrosas cuando todo lo que quieres hacer no depende de ti y hay mil motivos por los que podrían venirse abajo. Hay que estar preparado para nuevos contratiempos y posibles planes frustrados, y mentalizarse para que, si suceden, ello no suponga disfrutar menos de las vacaciones.

La preparación fue con un poco de retraso por causas de trabajo pero muy minuciosa, lo que ocasionó que perdiéramos un día. Por otro lado, la llegada del mal tiempo y la necesidad de más días para estar con las familias nos hizo reconsiderar la duración del viaje. Finalmente, pasamos ocho días con sus siete noches en el entorno del Parque Nacional de Ordesa y Monte Perdido y alrededores, alojándonos en la zona de acampada del Refugio de Bujaruelo, del que hablaré posiblemente en otro post, que este ya se está extendiendo de más. Algunas de las rutas las iniciamos directamente desde allí y para otras tuvimos que andar moviendo el coche por pista y carreterillas, lo que nos hizo perder algo de tiempo en desplazamientos (si la planificación hubiera sido un poco menos deficiente y hubiéramos tenido más claro lo que íbamos a hacer cada día habría sido más lógico alojarnos mejor comunicadas para visitar el sector este y luego ya meternos en medio del valle, pero tampoco fue tan grave y pasamos buenos ratillos en el coche).

Afortunadamente, todo salió a pedir de boca. Tanto nosotras como los perros rendimos estupendamente y, pese a algunas dificultades, no tuvimos que lamentar ningún percance, por lo que podemos decir tranquilamente que exprimimos (teniendo en cuenta los condicionantes anteriores e incluso estirando un poquito de ellos) al máximo cada uno de los días que pasamos allí. La experiencia en general, como ya os iremos contado en detalle, ha sido sobresaliente, y no quería dejar de resaltar que ha sido así gracias a la preparación tanto física como mental, así como al aprendizaje y el autoconocimiento. Bueeeno, y un poquito de suerte también🙂.

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Aunque sabemos que estás deseando saber más y ver más fotos chorras, si te ha gustado (o no) este refrito de reflexiones, puedes dejarnos un mensaje aquí😉

¿Por qué no tomo nada de alcohol pese a lo mucho que me gusta?

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Mira cómo reflexiono al calor de la vela y el tinto, qué plofunda que es una aiiing

Respuesta corta: porque cualquier cantidad de alcohol distinta de 0 afecta negativamente a mi bienestar físico, emocional y cognitivo, punto pelota.

Respuesta larga:

En mi entorno, a todo el mundo le choca que desde hace un tiempo haya dejado de consumir por completo bebidas alcohólicas pese a que hasta hace bien poco disfrutaba ocasionalmente de ellas, como todo quisqui. Bueno, hoy os quiero explicar por qué he dejado de beber alcohol, por más que me guste la cerveza triple malta, un buen tinto reserva, el whisky, el ron con cola o el mojito, entre otros… Como mucho tomo un sorbo o dos de un vaso ajeno, no más. Intento que mi consumo sea 0, el único realmente saludable.

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Y sin embargo ahí están, decorando mi cocina y recordándome lo buenas que están fresquitas…

Somos capaces de metabolizar en parte el etanol porque nuestros ancestros eran tan poco delicados en esto de sobrevivir que cuando encontraban fruta, se atiborraban sin miramientos y les daba igual si estaba pocha o no, por lo que tras muchos millones de años, se adaptaron a tolerar el hecho de comer fruta en “mal estado” (cuando una fruta se pasa de madura, fermenta y se generan alcoholes a partir de sus azúcares) logrando incluso obtener algo de beneficio desde el punto de vista energético. De esto hace más o menos 10 millones de años y las últimas teorías especulan sobre que pudo tener que ver con nuestra “bajada de los árboles” ya que es más probable encontrar fruta podrida en el suelo que en las copas.

Aquí iría que te cagas una foto de uno de los melocotoncillos arrugados y medio pochos que compramos en el Alcampo y tomé de postre la otra noche (en ausencia de kiwi), que llevaban semanas abandonados en el cajón de las verduras de la nevera porque sus compañeros supieron un poco a alcanfor en su día y nadie se atrevía con ellos. Pero no hice foto… sólo me los comí. Y la fermentación les había venido bien y sabían mejor que los primeros😛 En su lugar os dejo esta:

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Si vais a pecar, Bruma os recomienda esta gran cerveza: Ambar Export de La Zaragozana

Reflexionemos un poco. Los primates empezaron a diversificarse hace 80 MILLONES de años, habitando fundamentalmente en las copas de los árboles y con dieta frugívora, hace 25 MILLONES de años comienzan a bajar de los árboles porque no les queda más remedio (cambio climático, menor cobertura vegetal etc etc) y se incrementa su consumo de fruta pocha (recogida del suelo), 15 MILLONES de años después empiezan a tolerar e incluso sacar algo de energía del “infortunio” de tener que consumir fruta podrida. Y ahora el colofón final: SÓLO hace 9000 años de que el ser humano comenzó a fermentar fruta a posta para obtener alcohol e intoxicarse adrede… Hay una gran diferencia entre comer un kilo de fruta fermentada con más etanol del deseable (¿cuánto, un 2-3%?) a meterse directamente en el cuerpo medio litro (dos vasos) de etanol+trazas de metanol (50% en un destilado).

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Raimat, el millor vi català que hem tastat fins ara

El alcohol es lo que es, una sustancia nociva y tóxica pasado el punto en el que el cuerpo es capaz de compensar sus efectos negativos que además genera dependencia. Nunca es inocuo, es un factor de estrés superior al que encontraríamos en condiciones naturales, que siempre requiere un esfuerzo fisiológico extra para impedir que cause daño y/o reparar el daño que causa. Y desde luego, aún no nos ha dado tiempo a desarrollar adaptaciones que nos permitan consumir bebidas alcohólicas sin que sus consecuencias negativas nos afecten… (ni las menos peligrosas como el vino, la cerveza, el sake…), por lo que los posibles beneficios no pueden compensar los efectos negativos directos. Actualmente, claro… si seguimos empeñándonos unos cuántos millones de años, seguro que  conseguimos adaptarnos…

Pero hoy día el alcohol NO ES BENEFICIOSO en ninguna cantidad (ni con moderación). Es tolerable hasta cierto punto en individuos sanos (y, repito, cualquier destilado va más allá del punto al que estamos adaptados, es decir, algunas piezas de fruta podrida) y lógicamente, esta tolerancia disminuye conforme uno envejece y/o su condición física empeora (o conforme más estrés crónico padezca). Beber alcohol NUNCA es saludable.

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Y causa fotos desafortunadas que jamás deberían ver la luz del sol, pero no sabes bien por qué no puedes evitar compartir públicamente

El alcohol deshidrata y produce diuresis, con la consecuente pérdida de vitaminas y minerales (electrolitos). Esto, unido a la vasodilatación, acelera la llegada de la fatiga y retrasa el tiempo de recuperación, empeorando la recomposición del tejido dañado. Si a esto le unimos que incrementa la degradación proteica… pues ejercicio físico y alcohol, no se llevan nada bien.

Pero nada, nada, bien: el alcohol, tras la inicial fase de euforia y desinhibición, produce una depresión del sistema nervioso que ralentiza los reflejos, disminuye la coordinación, la fuerza, y la potencia… Afecta negativamente al rendimiento y la resistencia. Por otro lado, el alcohol se metaboliza como energía y aunque no eleva excesivamente la insulina, bloquea la oxidación de las grasas para este fin (impide “quemar grasa” por lo que si no tenemos un metabolismo acelerado y realizamos suficiente/eficiente actividad, acumularemos grasa) y obstaculiza el metabolismo de otros nutrientes.

Afecta a la salud intestinal, que no es cosa de broma porque está directamente relacionada con nuestro bienestar y salud general. El alcohol se carga la mucosa intestinal y produce daños en el epitelio (lo quema e incluso causa hemorragia). Aumenta la permeabilidad a las toxinas por varias vías y altera la flora bacteriana (favoreciendo el crecimiento de bacterias chungas, gram negativas, en detrimento de las buenas, lactobacilos y bifidobacterias). Las bacterias gram negativas son precisamente las que producen endotoxinas, que con la función de barrera del intestino floja, pasan al torrente sanguíneo y a los órganos.

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Aaaains qué bien supo ese sorbito del vino de la casa en Abrasas (Blanes)

Se ha encontrado que consumir alcohol, aún tan moderadamente como un vasito al día, se relaciona significativamente con un aumento del riesgo al respecto de algunos tipos de cáncer (lo cual no quiere decir que cause cáncer, ojo cuidao) y pese a que las conclusiones de algunos estudios hayan indicado que algunos de los componentes de los fermentados alcohólicos podrían tener algún tipo de efecto cardioprotector y/o antioxidante (in vitro y en grandes cantidades), lo cierto es que disminuir su consumo se asocia a una mejor salud cardiovascular en muchos estudios.

Yo lo entiendo así: es como si dijéramos que golpear repetidamente el cráneo contra una pared podría tener algún efecto beneficioso como actividad física (ya que mejora algunos parámetros asociados a las bondades de este ejercicio, como pudiera ser fortalecer el cuello, incrementar la capacidad aeróbica, mejorar la coordinación y el sentido del ritmo… etc, etc) olvidando mencionar que está directamente asociado con el traumatismo cráneo-encefálico, los accidentes cerebro-vasculares y en fin, todo el repertorio de males que puede acarrear tamaña masoquista afición. Pues sí, dándote cabezazos contra la pared igual fortaleces el cuello… pero no parece muy sano para tu cráneo y tu encéfalo, no obstante.

Pero tú mismo oye… si hasta lo recomiendan los médicos, con moderación… X_D

(ups, o quizá ya no porque están cambiando las cosas :P).

En fin, dejo aquí mi alegato en contra del alcohol y mi justificación personal al respecto de no consumirlo. Espero que contribuya a la reflexión y sea de alguna utilidad para que nuestro criterio general no se base únicamente en las manipulaciones de un sector y un sistema económico que lucha por su supervivencia más que por nuestro bienestar.

Permitidme pues que lo repita una vez más, alto y claro: cuanto menos alcohol tomemos, mejor y lo ideal para vuestra salud es que sea 0.

raimat

Pero si decides perjudicarte, perjudícate con este😉

Ruta circular con pernocta en la Portella (Berga)

senderismo Berga amanecer sant miquel pista

Hace ya un par de semanas tuvimos la “suerte” (en parte suerte y en parte recompensa después de 15 días seguidos levantándome a las seis de la mañana para trabajar ocho horas) de librar dos días seguidos, coincidiendo con la noche de máxima actividad de las Perseidas.

Aunque ya habíamos planeado pasar al menos parte de la noche fuera (pero en las inmediaciones de Barcelona) para disfrutar de la lluvia de estrellas y, más que nada, para hacer algo diferente, al no tener que trabajar al día siguiente pudimos permitirnos planear un viaje y ruta más larga, por lo que decidimos ir a perdernos en el Berguedá de nuevo, repitiendo la ruta de abril pero esta vez con pernocta incluida.

Desde que estamos en Barcelona tenía la intención de comprar una tienda de campaña mini, ya que nuestra Family 4 seconds del Decathlon es amplia y muy cómoda pero es un muerto de transportar y un coñazo de poner y quitar (lo de 4 es por el número de ocupantes, no 4 segundos: los segundos que tardes en montarla dependen de muchas variables como tu habilidad para interpretar instrucciones de huevo kinder, la fuerza de tus triceps, la dureza del suelo, la distancia máxima a la que puedas separar los brazos, tus posibilidades de teleportación/omnipresencia, etc), por lo que no es la mejor opción para llevarla de camping para un par de noches y definitivamente, con más de un metro de diámetro plegada y 12,5 kg de peso, no es adecuada para travesías xD

Tienda Quechua Family 4.1 Seconds

Marzo de 2012. Fue una compra online un poco irreflexiva porque no nos dio por mirar cómo era de grande plegada y no nos cabe ni en el maletero del coche, pero ya que la compramos (y nadie la quiere) pues hay que ir gastándola.

Así que, después de considerarlo y desecharlo en varias ocasiones con anterioridad, con la excusa de esta actividad empezamos a buscar algo que pudiera dar alojamiento a dos personicas y un perro grande (Hugh la verdad es que no hace falta contarlo, aunque cuando se trata de dar coces para hacerse sitio es el amo), que fuera fácil de montar y discreto para pernoctas en zonas no habilitadas, y sobre todo ligero, para que no nos supusiera un gran sacrificio transportarla en ruta. Y todo ello sin gastarnos los 200 euros que valen las tiendas ultraligeras realmente buenas para travesía.

Finalmente nos decidimos por la Coleman Bedrock, tras leer varias revisiones en las que ensalzaban sus cualidades y confirmaban que, con algunos cambios, el peso total de la tienda era de unos 2 kg y poco. Extremadamente rápida de montar y desmontar, con una enorme puerta mosquitera y dos partes independientes, de manera que, según las condiciones climatológicas puedes optar por ponerla entera o sin doble techo y además, permite repartir el peso entre los dos ocupantes.

Al final la llevé yo entera, ya que en mi mochila cabía mejor, mientras que Estefa llevaba las colchonetas, un saco ligero por si los fríos prepirenaicos y el avituallamiento. La poca ropa de abrigo y el agua nos la repartimos. Yo calculo tirando por lo bajo que debía llevar unos 5kg de peso, Estefa un poco menos. Afortunadamente en agosto no hace falta mucha parafernalia para pasar la noche, de hecho no habríamos necesitado ni la tienda con unos buenos sacos, pero siempre se descansa mejor, tanto nosotras como los perros.

senderismo Berga sant quirze pedret

Primeros pasos, habitualmente estresantes

Llegamos al Pont de Pedret a las siete y algo de la tarde y aquello estaba hasta la bandera de familias y jóvenes remojando el culillo en las frescas aguas del Llobregat. Tras aparcar el coche lo mejor que pudimos, huimos cuesta arriba por las escaleras hacia Sant Quirze de Pedret, sólo unos metros más arriba. Fue cruzar el contador de vacas (siempre decimos ovejas pero la verdad es que de momento sólo hemos visto vacas) y el griterío y los chapuzones se desvanecieron en una paz absoluta amenizada por el tolón tolón de algún herbívoro que pastaba plácidamente en los campos.

senderismo Berga sant quirze atardecer

Atardeciendo en Sant Quirze Pedret

senderismo Berga sant quirze pista

Pista por el momento libre de procesionaria

Ponerse en ruta con la bella luz de los últimos rayos de sol es maravilloso, y la tranquilidad que se respira a esas horas en el salvaje bosquecillo de pino negro es indescriptible. La primera parte de la ruta era tan bonita y empinada como la recordábamos, una subida bien fuerte por un estrechísimo sendero que zigzaguea por el barranco y parece que en cualquier momento va a ser engullido por la vegetación , con el espacio justo para caminar, rodeados de boj y sorteando algunos troncos caídos.

senderismo Berga sendero salvaje

Hiding in the wods

Nuestro desempeño, no obstante, fue bastante mejor que la vez anterior, pese a la carga. Lo peor: la humedad. Una humedad pegajosa y asfixiante que hizo que en cinco minutos de subida llevásemos más agua en la ropa que la que llevaba la fuente de la Covil o Font Bona. La encontramos oscura y silenciosa casi al final de la subida: no guardaba esperanzas de que tuviera agua (después de todo en abril no era más que un goteo), pero al menos había hecho un charco guarro que hizo las delicias de nuestros Canis scrofa.

senderismo Berga campos covil

¿Y los perros O_o?

Con las últimas luces del día atravesamos los campos de la Covil (buen sitio para pasar la noche también, pero para esta ocasión necesitamos un enclave un poco más despejado) y cogimos la amplia pista que discurre por lo alto de la sierra. A unos 200 metros de la ermita y masía de San Miquel decidimos montar el campamento, en un pequeño llano bajo los pinos muy cerca de la pista y justo frente a un claro con unas vistas estupendas. Siempre con el constante cencerro lejano.

senderismo Berga atardecer

Anochece en Berga

senderismo Berga vivac

Nuestro refugio para homínidos

Antes de cenar convencí a Estefa de que me acompañara a hacer alguna foto y así pude hacer mis primeros experimentos con larga exposición. La meteorología no acompañaba mucho, pero todo momento es bueno para ir probando (menos mal que me dio por mirar esa misma mañana cómo configurar la cámara para ello, aún no había tenido ocasión).

senderismo Berga anochecer

senderismo Berga cielo nocturno 2

El cielo se cubrió ominosamente a eso de las diez y media de la noche, afortunadamente se despejó a los pocos minutos. Estuvimos un par de horas fuera, con no demasiado éxito en cuanto a estrellas fugaces (alguna vimos, pero con los pronósticos que habían dado la verdad es que esperábamos alguna más), hasta que decidimos meternos un rato en la tienda y salir más tarde. Como era de esperar, alguien dijo que a las dos y media de la madrugada iba a salir de la tienda el Perry. Los perros y yo, bastante agobiados, estuvimos un poco más de media hora fuera, ellos haciendo el gamba y comiendo caca de vaca, probablemente, y yo torciéndome el cuello… Vi un par de meteoritos chulos y muchas pequeñitas, pero nada tan espectacular como para que considerara sacar a Estefa de la tienda. Al final Hugh se empezó a rayar con los ronquidos de algún…  animal salvaje, y nos retiramos de nuevo a dormir.

La noche fue bastante mala, pero las hemos tenido peores. A ver, el suelo está duro y la cadera sufre, hace calor y frío a la vez (por la humedad) y los perros molestan. No obstante, cabemos bastante bien en la tienda y creo que, en próximas entregas con un poco menos de calor, podemos descansar bastante a gusto. Yo pase toda la noche frente a la puerta con la mosquitera y se estaba bastante bien, aunque no te puedes remover mucho.

De cualquier manera, cuando Estefa me dijo que eran las seis de la mañana salí de allí por patas para acabar con aquel dolor horrible en cabeza del fémur. Me di un paseo con los perros hasta el mirador, donde miramos la espesa niebla (fue un amanecer bastante anodino) y en seguida volvimos con Estefa que estaba intentando ponerse en pie.

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Sin demasiado éxito

Recogimos rápidamente y a las siete y media estábamos tomándonos un café sólo y frío (por dios, que horror…) sentadas en el mirador viendo como poco a poco se intentaba levantar la niebla, también sin demasiado éxito.

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La mirada de Hugh, como siempre, lo dice todo

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“Mira, Bruma. Toda la tierra baña la luz… espera un momento…”

senderismo Berga perros

Para los perros hay pocas cosas más estimulantes que amanecer en medio del campo, especialmente cuando no están rotos del día anterior

Echar a andar con las primeras luces del día es igual de bonito que por la tarde pero diferente. En una absoluta soledad (sin contar a las vacas y los mosquitillos), cruzamos Sant Miquel y comenzamos el primer descenso del día.

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La ruta baja hacia el valle de la Portella primero por una pista empedrada del demonio y después por un senderito precioso que se pierde en medio del bosque de nuevo, cruzando varios torrentes y en varias subidas y bajadas. Es la parte más bonita de la ruta y, pese a la paliza de andar que supone en conjunto, merece la pena especialmente por este tramo y el que hicimos el día anterior.

senderismo Berga pista pedregosa

Primer tramo de pista, muy pesado

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Una vez cogemos el sendero hacia La Portella

senderismo Berga sendero portella

 

Hicimos una paradita al sol antes de comenzar la última bajada hacia Sant Pere de la Portella. Pese a que las Fivefingers están demostrando ser unas compañeras excelentes (a falta de su prueba final en una semana), los pies se fatigan y en previsión de los pesados 10 km que aún nos quedaban, decidimos no ir hasta el monasterio donde ya estuvimos la otra vez y comenzar el regreso directamente cuando bajamos a la pista. Me habría gustado visitar la Font del Abad que se encuentra un poco más allá para comprobar cómo está de agua en estas fechas (la otra vez tampoco fuimos porque la desconocía) pero, como tampoco la necesitábamos, lo dejamos para otra ocasión.

senderismo Berga puigsegui

¡Una bruma salvaje aparesió!

senderismo Berga vacas

Por fin encontramos la fuente de nuestra banda sonora

Tras un rato corto por pista, existe la posibilidad de regresar todo el camino por ella (nada recomendable) o coger un desvío a la derecha por un senderito que sube y que discurre paralelo al camino de ida pero unos metros más abajo. También es muy bonito, pero aquí el amor de la madre naturaleza es un poco más agresivo y se hace un poco pesado tener que andar apartando zarzas y esquivando majuelos y genistas. Tras un km de trampas+2 desembocamos de nuevo en una revuelta de la pista pedregosa, que no tuvimos más remedio que subir para llegar a Corrubies, a sólo unos metros del punto donde la dejamos a la ida para coger el senderito chulo un par de horas antes.

senderismo Berga senderos tupidos

senderismo Berga pista corrubies

Parece más fácil de lo que es

senderismo Berga corrubies

Corrubies. A la derecha y arriba, Sant Miquel, de donde salimos por la mañana

senderismo Berga vistas pista

 

senderismo Berga corrubies vistas

Vistas hacia la Riera de la Portella

Desde Corrubies, de nuevo atravesamos un poco menos de 1 km de sendero que nos llevó, en pequeñas subidas y bajadas, hasta las ruinas de Mascaró. Aquí nos volvemos a encontrar con la posibilidad de coger la pista forestal hasta el final o tirarnos hacia la derecha por una especie de torrentera (es el sendero y está señalizado, ojo) que nos hará ahorrar bastantes metros de pista. Esta chulo, pero los primeros metros son un poco duros de andar por la pedregosidad.

senderismo Berga Mascaro

¿Izquierda o derecha? Es increíble cómo los perros reconocen el camino que se ha hecho anteriormente, pese a haber estado solo una vez. En la otra ocasión, nos movimos un poco por esta zona porque no sabíamos hacia donde era. Entre eso y que el camino no es nada evidente, la confusión de Bruma es normal.

senderismo Berga vistas mascaro

Al fondo Berga, el santuario de Queralt y los Rasos de Peguera (próximamente…)

Una vez caemos a la pista solo es echarle paciencia a las subidas y bajadas  (son como cinco lomas) para ir volviendo a Pedret. Parece que no queda nada y aún así otra hora de andar no nos la quitó nadie. La fuente de Bossoms estaba más seca que la mojama; afortunadamente unos metros más adelante encontramos la font del Ruc, que viene en un cañito de dios sabe dónde y trae un hilillo de agua fresca al camino.

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Hasta ellos se agobian un poco en esta última parte, y eso que hay sombra y charcos

Tras un último repecho, salimos a un claro fruto de la explotación maderera y dejamos la pista principal que nos llevaría a Sant Quirze, para coger otra a la izquierda que baja más directa hacia el Llobregat.

senderismo Berga caballos salvajes

Nos pareció adorable que un joven caballo se acercara super interesado a saludarnos… hasta que, en lugar de quedarse a una distancia prudente observándonos, se dedicó a perseguirnos dando ligeros cabezazos con intenciones suponemos que territoriales, hasta que rebasamos al grupo lo suficiente como para que dejara de considerarnos una amenaza.

Todavía con un poco de susto en el cuerpo tras el encuentro, dejamos la pista para meternos por un senderito que nos indica hacia Berga y que discurre paralelo al río unos metros más arriba. Con considerable dolor de pies, en unos diez minutos estuvimos de vuelta en el Pont de Pedret, a la una y algo del mediodía. De nuevo familias pescaban  y se remojaban el culete, con mesas de camping y todo, en las pedregosas orillas.

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Vistas del río desde lo alto

senderismo Berga ruinas

Unas ruinas que no puedo dejar de fotografiar

senderismo Berga pont llobregat

El Llobregat desde el Pont de Pedret

Huimos una vez más de la multitud e iniciamos el penoso regreso a casa (hacía mucho calor y sueño), afortunadamente recargamos agua fresquita en una fuente pocos metros antes de entrar  al pueblo y coger la autovía.

Por fin un respiro en este largo verano, y muy buena experiencia con nuestro nuevo mini refugio, que esperamos repetir antes de que llegue el frío intenso (y las procesionarias), pero más cerca de la Portella para explorar esas cumbres, y también al otro lado del Llobregat, en los Rasos de Peguera y la Sierra de Ensija.

La pata que cojea: ¿Tímida yo?

Juampeyyo

Sigo batallando con la cuarta pata de la mesa y esta vez me ha dado por reflexionar un poco más seriamente al respecto de mi historial, mi trayectoria personal y mi status quo actual. He estado revisando textos serios relacionados con aspectos de la personalidad como la timidez, la introversión, la fobia social… etc, etc, para intentar ubicarme a mí misma dentro del espectro de la personalidad y la conducta social (ya adelanto que no he podido). En el proceso he estado recordando y reviviendo cómo me he sentido y desenvuelto socialmente a lo largo de mi vida y también le he dado vueltas a cómo me siento ahora. Esto es lo que encontrarás en esta entrada, si te atreves con ella (sólo recomiendo abordar este bodrio a lectores verdaderamente interesados en conocerme muy a fondo, es realmente un coñazo de escrito que no sé siquiera si a mí me interesará releer algún día y que probablemente está lleno de incoherencias, sinsentidos e interpretaciones erróneas). Así que si sigues leyendo, te doy mi más sentido pésame por las neuronas que se te van a suicidar en el proceso.

Volviendo al pasado: de cómo una niña extrovertida empieza a sentir ansiedad y rechazo hacia a los adultos

Si retrocedo y escarbo lo suficiente en mis recuerdos, no me cuesta demasiado volver a mi yo infantil. No recuerdo que fuera tímida de pequeña. Todo lo contrario, era más bien extrovertida.

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Yo creo que al principio todo era muy simple: la gente era muy atractiva y por ello su presencia era celebrada y deseada. Es lógico, la presencia otros significaba cosas buenas: atención, mimos, comida, diversión, estimulación y en general necesidades satisfechas. Gente=bien

La gente desconocida o con la que me relacionaba con menor frecuencia era aún más interesante porque aportaba novedades o cosas diferentes. La presencia de gente desconocida significaba mayor estimulación, descubrimientos nuevos, información nueva, diferentes posibilidades… Gente desconocida=bien

En algún punto todo se torció. Aprendí que las demás personas tenían opiniones. Y lógicamente, me gustaba más cuando su opinión sobre cualquier cosa relacionada conmigo era positiva que cuando era negativa.

Yo con la Begoña

La aprobación me hacía sentir bien y la desaprobación me hacía sentir mal. No mucho al principio, ni lo uno, ni lo otro. Al fin y al cabo, no le daba mucha importancia al asunto. Me importaba más yo misma, mi bienestar inmediato y mi proceso de descubrimiento del mundo.

Pero cada vez me fue importando más y más. La matraca incesante de “lo que está bien” y “lo que está mal”, con sus consecuencias positivas o negativas, fue haciendo mella. Y la sensación de que mi conducta era constantemente evaluada por los demás, cada vez era más patente.

Y empecé a buscar la aprobación de los demás e intentar evitar su desaprobación. Era sencillo, sólo había que identificar qué esperaban los demás de ti y cumplir con ello. A veces era fácil y no costaba apenas esfuerzo (sólo era cuestión de hacer una elección correcta), otras no era capaz pese a intentarlo y no conseguía cumplir. Las consecuencias negativas no eran muy intensas entonces, porque al saber que lo había intentado, no había enfado ajeno, pero como siempre he sido muy perceptiva, notaba la decepción de los demás y sentía vergüenza. Y había veces (muchas) que, directamente no quería hacer lo que se esperaba de mí y no cumplía con ello por decisión propia. Entonces sí había desaprobación directa y habían consecuencias negativas más que evidentes (enfados, castigos, mal humor…), de modo que yo sentía frustración y culpabilidad.

Creo que hubo en mi infancia más desaprobación que aprobación. Y entonces la gente dejó de ser bien. La presencia de otros empezó a ser incómoda. La gente juzgaba, la gente censuraba, la gente me impedía ser libre y hacer lo que yo quería. La gente seguía siendo necesaria para acceder a todo lo bueno y deseable, pero a la vez era fuente de ansiedad, angustia y malestar. Ahí se fue todo a la porra y cambiaron las tornas, porque la gente era necesaria (proporcionaba recursos) y a veces todo iba bien en su presencia, pero frecuentemente no era así, de modo que cada vez que tenía que interaccionar con algún adulto o estar en su compañía, de forma previa a ello, sentía algo de ansiedad al respecto. Temía que que esta interacción/compañía fuera desagradable.

Al principio no había evitación, sólo malestar inicial ante ciertas situaciones, pero pronto empezó a aparecer, es el curso lógico del proceso.

A la par, comencé a mostrar ciertas conductas que se relacionan con la timidez, la introversión… Nada del otro mundo, lo común en una hija única: jugar sola, encerrarme en mi cuarto, leer, amigos imaginarios… etc etc. Pero lo cierto es que ya había una gran diferencia entre lo cómoda y a mis anchas que me sentía sola y lo incómoda e inhibida que me sentía con adultos cerca o teniendo que interaccionar con ellos directamente.

Con otros niños (de mi edad o más pequeños) no me sentía incómoda, excepto por tener que compartir recursos. Eso de compartir o hacer lo que otros querían en vez de lo que yo pensaba que sería más divertido… ejhem, digamos que nunca se me ha dado bien. Empecé siendo sólo algo mandona y egocéntrica/egoísta pero en cuanto desarrollé un poquito más la personalidad pasé a ser directamente manipuladora (lograr que los demás hicieran lo que yo quería con artimañas se me daba excelentemente bien :P). No era mala (no me movía el hacer daño, causar sufrimiento ni disfrutaba con el padecimiento ajeno), era (y sigo siendo) egoísta. Primero yo, luego los demás. Y si puede ser, que no se note que te aprovechas de ellos, que te ahorra problemas.

carnaval

El caso es que me sentía cómoda con niños de mi edad o menores… pero no con los mayores. Los mayores, aunque no eran adultos, también me ponían algo nerviosa. Pero no puedo decir que me sintiera inhibida ante su presencia. Pero como los mayores eran más hábiles, inteligentes y capaces que yo, no me quedaba otra que convertirme en “seguidora” y avenirme a que dirigieran nuestros juegos/interacciones o tomaran las decisiones. No molaba tanto jugar con niños mayores, simplemente, pero no me sentía tan juzgada/censurada por su parte, ni sentía que tuviera que “comportarme” y representar un papel ante ellos. Ante los adultos sí. Ante los adultos había que fingir que una no era… en extremo curiosa, irrespetuosa, ruidosa, inquieta, egoísta, irresponsable… y parecer todo lo contrario. Yo era lo que era y a los adultos no les gustaba y querían hacer de mí otra cosa, yo intentaba representar ese papel en su presencia y así tenerles contentos… pero si uno tiene que fingir en presencia de otros para lograr su aprobación y que no haya consecuencias negativas… obviamente no se siente cómodo entre ellos. Gente adulta=mal

Ana Lucila y yo

Inhibiciones conductuales varias

De peque mis padres me obligaban a interaccionar con ciertos extraños (vendedores, dependientes, camareros…) y yo, en vez de habituarme, cada vez me fui sensibilizando más y más. Me vino de perlas tener a mi prima para poder mandarla a ella a hacer “recados”. Actualmente no puedo usar a mi prima… pero a menudo me descubro empleando a mi señora para evitarme una interacción similar con un funcionario/dependiente/vecino… Trabajar de cara al público siempre ha sido de gran ayuda para tratar esta tendencia mía y gracias a ello lo llevo mucho mejor, pero a fuerza de exponerme y obligarme a ello a diario. Los periodos de tiempo que he pasado lejos de esta obligación, han tenido como consecuencia un recrudecimiento bastante fuerte de mi evitación hacia los desconocidos. De hecho conforme menos trato con la gente, más me incomoda su presencia, más me desagradan, más rechazo me causan… Gente=muy mal

Demons

En algún punto de mi vida desarrollé fobia a llamar por teléfono (lo sitúo entre los 17 o 18 años). No a responder una llamada, con eso no tengo demasiado problema (según mi estado emocional) pero sí a hacerla, fundamentalmente si habrá alguien desconocido al otro lado del teléfono. No estoy hablando de sólo sentirme un poco nerviosa ante ello y evitar enfrentarme a la situación al máximo, he llegado al punto de sufrir verdaderos bloqueos con crisis de ansiedad asociada. Hace unos años decidí que no podía seguir tolerando esta fobia y empecé a enfrentarme a ello. Actualmente he recuperado la funcionalidad y soy capaz de hacer una llamada cuando hace falta o necesito algo. Pero no llamo por placer… a nadie y mi primer instinto es evitar hacer una llamada. Si quieres hablar conmigo por teléfono, llámame e insiste si no te lo cojo, pero no esperes que te llame de motu proprio, ni mucho menos. No lo haré, no me nace. Sólo llamo cuando me siento obligada a ello o me obligo para no volverme a sensibilizar con el tema.

Ni tímida ni introvertida

Sin embargo, pese a estos y otros ejemplos, cuando leo al respecto, no consigo identificarme del todo como una persona de carácter tímido, introvertido o que padezca fobia social. Pero lo cierto es que hoy día, tampoco soy una persona que socialice con normalidad.

Siempre me ha gustado tener amigos (imaginarios o reales) y jugar con ellos. He tenido pandilla, mejores amigos (diferentes según qué época), he formado parte de grupos sociales (más pequeños o más grandes) y no me he aislado o retraído al llegar a un entorno social nuevo ni en mi infancia, ni en mi adolescencia ni en mi etapa juvenil (me integré bien al cambiar de cole, seguí haciendo amigos al entrar en el instituto, forjé grandes amistades y conocí a mucha gente en la universidad, ningún problema a la hora de trabajar en equipo con gente nueva en prácticas, he trabajado de cara al público y en equipo la mayor parte de mi vida laboral… etc, etc). Si lo pienso, en realidad, soy una persona muy sociable… pero no social.

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Una persona tímida se pone tan nerviosa cuando tiene que interaccionar con gente en la que no confía o conoce poco que tiene síntomas físicos (se le acelera el corazón, se pone rojo, tiembla, suda, tartamudea, evita la mirada…). Una persona con fobia social lo lleva aún peor y le entra tal ansiedad que deja de ser funcional y lo pasa francamente mal, tanto como para evitar por completo a los demás.

Yo no soy así, ni tampoco ha caracterizado mi personalidad la “inhibición conductual” ante lo extraño. No creo tener mucho problema en este aspecto, aunque a veces pienso que tiendo a “sobreactuar” cuando interacciono con desconocidos, sospecho que para compensar cierto grado de timidez. Pero no calificaría este grado de anormal o patológico. Es una timidez normal, que además probablemente tenemos todos.

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Es sólo que no busco a la gente… y si puedo, la evito. Me siento más cómoda yendo a mi aire, sin compartir tiempo y espacio con otros seres humanos o interaccionar con ellos de forma directa. Además, la interacción directa con los demás me agota mental y físicamente, en mayor medida cuanto menor sea la confianza que tengamos. He estado mucho tiempo considerando si eso es que soy introvertida, porque a menudo lo definen de modo similar. Pero no termina de convencerme esto tampoco.

El camino a la introversión

Cierro la noche copia

Para empezar, yo he llegado a esto, pero no he sido siempre así así. Quizá hoy sí se me podría definir como introvertida (considerando la introversión como una dimensión de la personalidad que agrupa las características de sujetos tranquilos, reservados, introspectivos, retraídos, distantes con los demás excepto con amigos íntimos, cautelosos y con elevado control emocional), pero desde luego, no se podría definir así mi personalidad hasta hace pocos años. Y se supone que una personalidad introvertida se muestra ya al año de edad y se manifiesta, generalizada a múltiples ámbitos de la vida, con inhibición ante lo no familiar… bla bla bla.

Nah, yo no puedo decir que la introversión haya definido mi personalidad durante toda mi existencia. Para nada. Más bien creo que cada vez soy más introvertida como consecuencia a determinadas circunstancias personales.

Primer paso hacia a la introversión: percibir y ser sensible al juicio ajeno.

En primer lugar, como avanzaba al principio, tengo un cierto grado de ansiedad ante el juicio y la evaluación ajena, que en ciertas situaciones, me genera rechazo, evitación e inhibición conductual. Y he subrayado mucho ese “en ciertas situaciones” porque es importante. No me define, no me acompaña constantemente, no me obsesiona, no me incapacita… pero es problemático en ciertas situaciones.

Segundo paso hacia la introversión: tener una percepción algo traumática al respecto de mis habilidades y mi historial en cuanto a la socialización que me genera ansiedad al socializar, me impide relajarme y me hace obsesionarme con la sensación de no estar integrándome adecuadamente.

La fobia social suele desarrollarse a raíz de eventos traumáticos. Yo no tengo fobia social, pero no socializo con normalidad, me cuesta demasiado esfuerzo, no lo hago con naturalidad. No me siento cómoda entre los demás y a menudo siento que fracaso en mis esfuerzos e intentos por integrarme en los grupos sociales.

Una y otra vez, a través de muchas interacciones sociales en mi vida que he sentido y calificado como “no exitosas” he ido reforzando (por refuerzo variable) ciertos convencimientos internos al respecto de mí misma:

Algo falla conmigo. Soy diferente a los demás. Tengo que esforzarme para “encajar” entre la “gente normal” porque si me muestro tal como soy, me rechazarán por ser demasiado diferente, no de forma directa pero sí involuntaria, por no encontrar lo suficiente en común conmigo como para integrarme en su grupo. Tengo que encontrar cosas en común y centrarme en ellas, aunque sean en cierto modo fingidas o producto de una exageración deliberada… Y todo esto me ha llevado a sufrir una especie de “ansiedad social” y a que mi conducta no sea natural cuando socializo y que, además, me cueste relajarme y olvidar que “estoy siendo juzgada”.

Así, parece que cuando consigo “encajar”, lo hago a costa de lucir un yo desfigurado o disfrazado. Y cuando me muestro tal cual soy… me siento fuera de lugar. Y eso sí ha sido un constante en mi vida desde el colegio. Sentirme una pieza de un puzzle diferente, intentando encajar a la fuerza en un hueco más o menos parecido… pero nunca el indicado. Nunca el verdadero hueco al que esa pieza pertenece.

He pasado muchos años buscando ese hueco. O bien cincelando la pieza para lograr que encajara o bien moldeando activa e infatigablemente los bordes del hueco más parecido que he logrado encontrar.

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¿Y qué? Menudo drama. Nos pasa a todos, en mayor o menor medida. Ese hueco es una utopía, como tantas me han obsesionado en mi existencia. Es una asíntota a la que uno puede acercarse pero nunca llegar y a base de:

  • Suerte: para encontrar huecos lo más afines y similares al que idealmente correspondería a la pieza
  • Empeño y esfuerzo: para que la pieza no sea tan rígida y se pueda adaptar a un hueco o huecos “imperfectos”
  • Intervención activa: para influir y modificar en lo posible la forma del hueco para que éste se adapte mejor a la pieza

Por si nos hemos perdido con tanta metáfora: la pieza soy yo y el hueco el grupo/relación social😄

Tercer paso hacia la introversión: ser reactiva y no tolerar el nivel de estímulos habitual y considerado normal en nuestra sociedad y de mi entorno social habitual.

A todo esto se le ha ido sumando otro aspecto de la personalidad muy relacionado con la introversión: mi nivel de saturación sensorial cada vez es más bajo.

Mi cerebro se satura cada vez más pronto ante el nivel de estímulos habitual de la vida moderna y el entorno social. Mi umbral cada vez es menor y enseguida me canso y necesito alejarme y desconectar. Y no sólo me refiero a los estímulos externos que capto con los sentidos (en este orden: auditivos, visuales, táctiles, olfativos y gustativos) sino a estímulos internos (emoción y cognición).

Me agotan los ambientes ruidoso o recargados, la interacción física continuada, me desagradan los alimentos muy dulces o muy salados… y hace mucho que tiendo a la estabilidad emocional (por control voluntario e involuntario, ya que en cuanto estoy sintiendo cualquier emoción más intensamente de lo normal se me “corta” de forma automática) y me canso prontísimo de cualquier actividad que requiera pensar, reflexionar u otras tareas cognitivas.

yoruidera

Todo esto tiene que estar relacionado con mi neuroanatomía (vías neurales, neurotrasmisores y cantidad de receptores) y niveles hormonales. Y me encantaría entenderlo mejor, la verdad. Pero bueno, intuyo que mis vivencias/experiencias pasadas, mi aprendizaje y adquisición de habilidades gracias a la TREC (terapia racional emotivo-conductual) y mi actual estilo de vida sano y activo tiene mucho que ver. Se han descartado y perdido vías neuronales, se han formado nuevas, que se han ido reforzando cada vez más debido a que están asociadas con el bienestar. Y mis niveles de serotonina, dopamina y adrenalina están regulados gracias al ejercicio físico y la dieta baja en carbos. Mantengo a raya el cortisol y glucocorticoides (estrés) con actividades relajantes, introspección, desconexión y meditación…

Todo estupendo, pero yo estoy en una onda y el resto del mundo en otra. No cabe duda de que el nivel de estímulos al que la sociedad actual se ha acostumbrado y mi entorno social necesita está muy alejado del punto óptimo y natural al que el ser humano está evolutivamente adaptado, pero es el que es y que a mí me sature condiciona mucho mi forma de socializar.

Cuarto paso hacia la introversión: ser tan fiel a mi estilo de vida, rutinas y hábitos que me disguste y trastorne sacrificarlos para adaptarme a los de la mayor parte de mi entorno social (que difieren bastante) y poder compartir más con ellos o dedicarles más tiempo y esfuerzo.

Le sumamos a la ecuación mi rigidez conductual. He encontrado el equilibrio en mi vida, sí, pero a costa de hacer las cosas de una determinada manera, de cumplir con ciertas rutinas sí o sí y como sea, de ser todo lo inflexible y persistente que puedo, invirtiendo y desarrollando al máximo mi fuerza de voluntad y capacidad de sacrificio. Me disgusta y rechazo la debilidad sobre todo para mí misma (pero también en los demás) porque sé que me lleva directamente a caminos por los que sé que pierdo el norte con facilidad. No quiero volver a transitar esos caminos, de modo que me empeño con fuerza en no poner ni un pie en ellos. Porque me conozco, por si acaso… Pero eso me hace ser muy estricta al respecto de mis hábitos y rutinas sobre todo con el tema del ejercicio físico y la alimentación. Pero también con otras muchas aspectos de la vida diaria. No soy una persona que se adapte fácilmente al estilo de vida de los demás. Más bien necesito que los demás se adapten al mío.

budha prayer

Cada vez veo menos claro el tema de ajustar la cuarta pata de la mesa (ver etiqueta La pata que cojea) la verdad… como no me monte una tribu “slow” de inadaptados/obsesivos como yo… :S

Resumen del mes de Estefa: Julio 16

Este mes ha sido, tal y como esperaba, una agonía de calor y torridez. No obstante, he intentado que ello no fuera impedimento para mi actividad habitual, de modo que bebiendo y sudando más, he ido haciendo todo cuanto acostumbraba hasta ahora e incluso más😉

Empezamos suave el mes con unos progresivos el día 1 (cinco “acelerones” de tres minutos). El día 2 se anima la cosa: test paleo 2 (371 repes, 21 menos que en el anterior), semiayuno (no como hasta la cena) y un buen rato de calistenia (handstand) y metabólicos puros (nadar) en la playa.

Teste Paleo Paleotraining Burpee Sentadilla Flexión Abdominales en extensión

Finiquitando en mes anterior

El día 3 salida a correr por la montaña por la mañana y una actividad estupenda para trabajar propiocepción, cordinación, piernas y pies: el DDR (Dance, dance revolution), que en casa en realidad es Stepmania, porque usamos Ubuntu (sistema operativo Linux). Confieso que yo aguanté bien poco (tenía los cuádriceps y los gemelos muertecitos de la carrerita matutina).

Stepmania Buffy Slayer Cazavampiros

Buffy motivándonos con sus dos grandes… ojos🙂

El día 4 tocaba definir las repes para el nuevo test del mes: mismos burpees, cuatro sentadillas más, mismas flexiones y una abdominal más (6/12/7/13). Por la tarde hice mi entrenamiento de “espalda” habitual (sobre todo isométricos). El día 5 hicimos una ruta corta de senderismo por Tossa de Mar (8km) y no comí nada hasta la cena. El día 6 tocaba repetir el test en ayunas: 387 repes (unas pocas menos que la vez anterior que hice 392 porque estaba on fire). Comí después y luego por la tarde hice mi entrenamiento de planchas, cariñosamente apodado “Planchimus”. El día 7 fue más bien soft: por la mañana un rato de kettlebell y ejercicios de fortalecimiento para los pies (musculatura, articulaciones, dedos…), nos saltamos la dieta en la comida aumentando carbos y calorías. Ratito de playa por la tarde y cena ligera. El día 8 una carrerita paleo y más ejercicios de pies, en ayunas (sólo ceno). El día 9 me dio por repetir el Spartraining de WODS que hice el mes pasado, con resultado favorable aunque nada destacable: 51′ (5 min menos). El día 10 hice una ruta muy larga de andar-correr (andar por sombra correr-esprintar por el sol) con los perretes: unos 13 km por pista y sendero sencillito de montaña. Por la tarde tocó interval sin pausa (a vueltas). El día 11 me tocó madrugón e interval a repeticiones en ayunas (14′ 50”). El día 12, con más tiempo libre le doy más caña al body: entreno de “espalda” y ruta larga de Sant Feliu a Molins (y vuelta) por la montaña: Salut-Sansón-Castellciuró-Santa Creu-Salut.

De Sant Feliu a Molins (y vuelta) por la montaña: Salut-Sansón-Castellciuró-Santa Creu-Salut

“Pechá” de andar que nos pegamos los tres “au soleil”…

El día 13 carrera paleo y me baja la regla. El día 14 ruta corta por Tossa de Mar de nuevo, esta vez sin canes (fuimos a visitar las Calas Bona y Pola, buceamos a pulmón libre y tomamos el sol de tranquis, qué gozada… pero mentiría si no reconociera que nos supo mal tener que dejarlos en casa, supongo que a todos los padres les pasa :P) ayuno parcial (no comemos) y cena saltándonos la dieta.

Tossa de Mar Cala Bona Cala Pola

Tossa, tus calas me tienen enamoraita… :3

El día 15 vuelven los saltos estrella (horror) y ayuno hasta la cena. El día 16 le di caña al core con 80 x Plancha lateral (ambos lados) en ayunas y 80 x Plancha giros (ambos lados) tras hacer un poco la digestión. El día 17 al monte a andar/correr/esprintar.

Collserola Cementera Sant Feliu

Reponiendo fuerzas a la sombrita

Vuelve la semana dura del mes y el día 18 la estrenamos con un “Huracán”, el día 19 como toca descansar (ajiem, :P) hago el entrenamiento de espalda por la mañana y hago una ruta de senderismo al salir del curro de unas tres horitas sin los perretes, que necesitaban descansar (ayunando hasta la cena).

Como podéis observar, fue una ruta de encuentros: conmigo misma (aproveché la ausencia de compañía para salir del sendero, sentarme un rato y despejar el cerebro escuchando sólo silencio y el canto de los pájaros), con los restos de alguna pareja poco cívica (alucino con la mierda que se toma la gente…) y acabando ya la ruta, uno muy feliz: ¡5 pavos en una cuneta! Lo siento amigo/a motorista (digo yo…) la próxima vez guardas mejor tu dinero jajaja.

El día 20 un Máximus matutino, a full (más agradable que por la tarde, cansada ya). El día 21 fue un día chulo, carrera paleo por la mañana, comemos fuera (sin saltarnos mucho la dieta) y por la tarde de tranquis a la playita para conocer Blanes. Comimos de lujo haciendo poco gasto en Abrasas y estuve buceando a pulmón bastante rato.

Abrasas Brasería Blanes

Agua, Timbal de Langostino (uno XD), Secreto ibérico y rico Melón de postre ¡de lujo!

El día 22 Big Paleo y plancha de 5 min. Estoy empezando a hacer las planchas apoyándome en el empeine para forzar más el uso de la musculatura abdominal y restar algo de cuádriceps, son infinitamente más duras así, pero mucho más efectivas…

collserola baix llobregat

No sé si esto fue el 22 o el 23… pero vamos que este mes hemos pateado lo suyo…

El día 23 hice una sesión a tope de kettlebell con la de 16kg que me dejó unas agujetas buenas, buenas al día siguiente. El día 24, a la montaña a andar/correr/esprintar otra vez.

Collserola modo Rambo

Además en modo Rambo X___D (en realidad es para que me de el sol en el cuero cabelludo, que tengo la piel blanca de tanto pañuelico).

La última semana, que se supone que es de regeneración y descanso, me lo salto a la torera y le meto más caña que de costumbre. El día 25 hago una carrera paleo ligerita y una rutita por montaña con los perreles. El día 26 dos entrenamientos, el primero de “Espalda” antes de comer (tras el curro) y el segundo, “Planchimus” antes de cenar. El día 27 hard stop (100 abdominales en V) por la mañana y repeticiones libres de algunos ejercicios de calistenia duros de una rutina que he visto en Más fuerte que el hierro que me mola y estoy empezando a practicar para ir aumentando poco a poco el desafío que le propongo a mi cuerpecillo: Barbwire Pushup, Condensed Pushup, Deep Pushup, Diamond Kiss Pushup, Frog Pushup, Hindu Squat, Crazy Lunge, “Caída de torre” y Bear Squat. De momento ando haciendo repeticiones libres centrándome en hacer bien la técnica, pero ya me han dejado buenas agujetas y he visto mejoras gracias a ello, estoy motivada🙂

El día 28 otra sesión de repes libres de los ejercicios de calistenia durillos (ECD, jajaja) y una ruta de 13km (andando en su mayor parte) por pista y senda de montaña.

Detrás de la cementera Sansón

Esta vez salimos los cuatro así que tenía fotógrafo y foto chula en vez de un selfi cacoso😄

El día 29 volvemos al principio: progresivos antes de comer y de nuevo repes libres de los ECD tras hacer la digestión un poco. El día 30 no como hasta la cena y repito los ECD (pocas repeticiones la verdad, pero bien hechas… confieso que estaba ya agotada de tantos días seguidos de calistenia chunga y de curro). El día 31, acabando el mes de puta madre, test paleo de nuevo: 367 repes (de nuevo 20 menos que la vez anterior) y a andar/correr/esprintar en modo animalillo del campo con mis bestias por sendero/pista.

Collserola Torre del Bisbe

Animalillos del campo

Un gran mes, sin venirme abajo por el calor, con dieta más limpia y hormesis a tope, que me ha dejado en unas condiciones físicas que creo que no me equivoco afirmando que son las mejores de toda mi vida, estética y saludablemente hablando. Estoy requete-orgullosa y satisfecha conmigo misma ^___^

Test final

Resultados Julio


Como el enlace de los comentarios está al principio de la entrada y es poco intuitivo os dejamos aquí otro por si os apetece dejarnos un mensaje en esta entrada. ¡Queremos comentarios!🙂